El guión progresa adecuadamente.

La gran película de la geo-política continua su función, hagamos un breve resumen y sigamos con su guión.

Dado que los tiempos, ciclos, años, ondas tienen tendencia a entrelazarse y superponerse; quizás habría que repasar la portada de The Economist para 2016 y en concreto las zonas “marginales” de la misma, en donde hace referencia a la guerra de divisas, a la novela del futuro ( 1984 de George Orwell ), a la curva decreciente de población mundial (esta última debería ir pareja con la carta de la muerte de la portada de 2017), y en el ángulo opuesto de la portada tenemos esa especie de atracción de feria con forma de Ovni (léase objeto-realidad volante-aereo-digital-información no identificado, no clarificado) que rota, osea que le transmite la energía, alrededor de un financiero que recuerda al modelo capitalista de Wall Street de los años 30 (y ojo al crack del 29). Ese pseudo ovni-atracción-distracción recuerda al modelo de los años 50 y esos fueron los del inicio de la guerra fría, dado que en esa atracción se asienta un cerebro mantenido en un frasco se supone que va dirigida a los cerebros “formolizados” (sin ojos para ver solo pueden aceptar la información sin reflexionar o sea sin enfrentar posibles opuestos) siendo el referente claramente China y el lugar el mar de la china meridional.

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Dicho lo anterior tenemos que tener en cuenta que, antes incluso de que tome posesión de su mandato Donald Trump, ya se ha dado a entender a la opinión pública, por parte del nuevo secretario de estado Rex Tillerson, el modelo de política exterior a seguir: tenemos un enemigo real (China) y seremos duros e inflexibles con él. Como contrapartida acrecentamos el patriotismo de la nación, así la política de gastos estará justificada y si China vende sus bonos americanos (se supone que esto lo van a hacer para desligarse de la política monetaria de los americanos) y esto coincide con el problema financiero USA tendremos un culpable exterior a quien señalar. Lo último es mas complejo ya que debería coincidir con un dolar caro lo cual afecta directamente a la economía china, asi que si esto lo ligamos con la portada de The Economist dirigida a Trump en la que se vendían (coincidiendo con Trump) las fábricas chinas, deberíamos entender que ahí radica la clave de toda la política tanto exterior como monetaria de los Estados Unidos.

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Así pues, debemos hacernos a la idea que el hecho de desplegar la flota del Pacífico de Estados Unidos en el mar de la china meridional, forma parte del intento de generar tensión militar internacional para esconder el verdadero problema que es el fin del dinero fiat y la búsqueda de una salida “digna”, que desde siempre ha sido militar o pseudomilitar. Esta política de expansión de China es de suponer que también servirá para que Japón pueda tener excusa para remodelar sus políticas presupuestarias y de nuevo señalar a China como el culpable último de los males que puedan venir.

Lo dejo aquí, pero da la sensación de que los grandes movimientos ya están decididos y que el guión sigue su marcha.

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