Los meridianos de acupuntura no existen.

Buscando en lo mas pequeño encontramos lo mas grande.

Puesto que los humanos estamos conformados para dar sentido a todo lo que nos rodea y esto es válido tanto para el pensamiento occidental como para el oriental, siempre se ha intentado dar una respuesta “racionalizante”, o sea de acuerdo con el modelo cultural vigente en ese momento, a acontecimientos que escapan a una respuesta obvia e inmediata.

Los meridianos de acupuntura, fueron la respuesta que dió el pensamiento chino al hecho de que al ejercer tensión sobre una parte del cuerpo, se produjera una reacción en otra parte del mismo, sin que hubiera nada físico que los uniera.

¿No les parece extraño que cualquier órgano del cuerpo humano, cogido de forma aislada, reproduzca de manera ¿simbólica? el resto del cuerpo?. Sin embargo, aceptamos como natural, que toda célula del cuerpo reproduzca en su interior la secuencia entera de ese cuerpo en el ADN que la conforma. ¿Podemos aceptar que todo órgano (que no deja de ser un despliegue de la información almacenada en el ADN de sus células) contiene la información de TODO el organismo al que pertenece?

Si aplicamos a lo anterior un modelo fractal, primero deberemos aceptar que todo cuerpo, por muchos órganos diferenciados que veamos inicialmente, fué una sola célula, el cigoto, y para el cerebro (desde sus niveles mas primitivos, arcaicos, de supervivencia pura en oposición a los mas modernos: racionalizantes) lo anterior sigue vigente.

Si aceptamos que todas las sensaciones (desde visuales a olfativas) no son percibidas directamente, sino que son representaciones mentales; y sabiendo que el cerebro no distingue esas representaciones de las propiamente mentales, llegando a producir reacciones corporales ante objetos no presentes (el efecto Pavlov es un típico ejemplo). Entendemos que lo anterior es la clave de las somatizaciones corporales.

Tenemos que añadir que el cerebro tiene una relación con el resto de órganos corporales que no corresponde con la visual que tenemos en primera instancia, sino que se los representa de forma simbólica. En otras palabras, no existe una relación cerebral-representativa de cantidad (visual) sino de calidad (simbólica), de ahí que las somatizaciones no sean directas, sino que son la forma simbólica que el proceso “homeostático” corporal encuentra para equilibrar un desajuste emocional (lease mental-representacional) .

Vayámonos ahora al principio, al cigoto, que con el tiempo se convertirá en un organismo con múltiples órganos y funciones de los mismos pero que, al menos en el cerebro de todo individuo, no deja de ser una sola célula aunque se perciba de forma pluricelular. De ahí que en las pseudociencias se acepte el principio holístico del todo por las partes, en donde todos los órganos del cuerpo tengan representado el cuerpo en toda su integridad y el hecho de interactuar con la zona de ese órgano (tomado de forma aislada), provoca que desde el cerebro se mande información (con la consiguiente reacción) al otro órgano que, aunque esté separado dentro del cuerpo, no deja de pertenecer a la totalidad (diríamos al “cigoto”) del mismo.

Aceptando todo lo anterior, ya no tenemos necesidad de la red (nunca identificada) de meridianos usados en acupuntura, bastándonos la simplicidad y al mismo tiempo complejidad de lo expuesto en los párrafos anteriores.

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